Levi’s recupera el stop-motion para su campaña de Navidad de 2026
La marca presenta «Let’s Get Fuzzy», un anuncio realizado artesanalmente por Blinkink que recupera el espíritu de «Clayman», su emblemática campaña animada de 1995.
Levi’s ha presentado Let’s Get Fuzzy, su campaña navideña de 2026, protagonizada por un peculiar yeti y realizada mediante animación stop-motion. La pieza combina el humor y los códigos del cine de terror para contar una historia sobre la aceptación y el sentimiento de pertenencia.
Producido por el estudio británico Blinkink y dirigido por Stevie Gee y Essy May, el cortometraje publicitario recupera una técnica que ya había formado parte de la historia de la marca tres décadas atrás.
Un yeti, cinco amigos y una Navidad inesperada
La historia sigue a cinco amigos que disfrutan de una reunión navideña en una cabaña aislada. Su tranquilidad se ve interrumpida por la aparición de Fuzzyeti, también conocido como Gus, un enorme yeti cuya llegada parece sacada de una película de terror.
Sin embargo, lo que comienza como una situación amenazante termina convirtiéndose en una historia sobre la amistad y la integración, con las prendas de punto de Levi’s como elemento central.
Los directores tomaron como referencia películas como Posesión infernal (The Evil Dead), utilizando encuadres inquietantes y contrastes de iluminación para transformar progresivamente el tono de la historia.
Más de 2.000 horas de trabajo artesanal
La producción recurrió a personajes con rostros de plastilina, marionetas articuladas y escenarios construidos físicamente.
La elaboración de los decorados requirió más de 2.000 horas de trabajo, con 400 árboles en miniatura y tres cabañas construidas a escala. Cada segundo de animación necesitó aproximadamente cuatro horas de rodaje.
El vestuario también se confeccionó en miniatura, reproduciendo detalles de las prendas originales de Levi’s, incluidas las pequeñas etiquetas rojas de los vaqueros 501.
Los animadores ajustaron manualmente el pelo y los tejidos entre fotogramas para generar pequeñas variaciones de movimiento, aprovechando una característica visual de la animación artesanal conocida como boiling.
El equipo creativo desarrolló alrededor de catorce propuestas antes de elegir la historia definitiva. Entre las ideas descartadas figuraban una invasión alienígena y un ataque de monstruos gigantes.
«Clayman», el precedente de 1995
La apuesta de Levi’s por la animación con plastilina no es nueva. En 1995, la compañía lanzó Clayman, uno de sus anuncios más recordados, acompañado por la canción Boombastic, de Shaggy.
Dirigido por Deiniol Morris y Michael Mort y producido por Passion Pictures, el anuncio presentaba una persecución protagonizada por personajes de plastilina, con un estilo visual que aprovechaba las posibilidades expresivas de esta técnica.
Aunque ambas campañas utilizan animación fotograma a fotograma, sus enfoques son diferentes. Clayman apostaba por la acción y el humor físico, mientras que Let’s Get Fuzzy utiliza una pequeña historia de terror navideño para transmitir un mensaje de inclusión.
También representan dos generaciones de estudios de animación británicos: Passion Pictures, responsable del anuncio de 1995, y Blinkink, encargado de la nueva producción.
Tres décadas después, Levi’s vuelve así a utilizar la animación artesanal como una alternativa visual a la publicidad convencional.

