«La violinista» reivindica el «euroanime» en su presentación en la Seminci

Raúl García y Ervin Han presentan en Valladolid una coproducción que combina animación europea y asiática, tras conquistar el Cristal al mejor largometraje en Annecy.

La violinista ha celebrado su estreno español en la 71.ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), donde compite por la Espiga de Oro. La película, codirigida por el español Raúl García y el singapurense Ervin Han, llegará a los cines españoles el próximo 13 de noviembre, después de pasar también por el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

Ambientada en el Singapur de los años treinta, la historia sigue a Fei y Kai, dos jóvenes de orígenes muy diferentes unidos por su pasión por la música. Su relación se verá marcada por la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, aunque sus responsables insisten en que no se trata de una película bélica, sino de una historia de amor situada en aquel contexto histórico.

Un encuentro entre la animación europea y asiática

Uno de los aspectos más interesantes de La violinista es su propuesta visual. Durante la presentación, Raúl García explicó que el equipo buscó combinar la tradición europea, más cercana a la novela gráfica, con la expresividad y el dinamismo característicos del anime japonés.

El resultado es un estilo que el propio director ha bautizado como «euroanime», una identidad gráfica construida a partir de ambas influencias.

La película mantiene a sus personajes dibujados y animados tradicionalmente en 2D, mientras aprovecha herramientas digitales y técnicas tridimensionales para crear fondos, perspectivas y movimientos de cámara más complejos.

Este planteamiento permite desarrollar una historia de gran escala sin renunciar al carácter artesanal de la animación dibujada.


Raúl García durante la presentación de «La violinista» en la 71.ª Seminci. © Seminci / Photogenic.

La música como protagonista

Más allá de su apartado visual, la música ocupa un lugar fundamental en la película. La banda sonora ha sido compuesta por la española Isabel Latorre y el singapurense Ricky Ho, que han trabajado desde ambos países para integrar sus diferentes sensibilidades musicales.

La composición se organiza alrededor de tres elementos: una sonata que conecta a los protagonistas, la música ambiental y las piezas que interpretan los personajes.

Su importancia también se trasladó al proceso de animación. Los responsables tuvieron que asegurarse de que las partituras representadas en pantalla coincidieran con las interpretaciones musicales, un trabajo que exigió una coordinación especialmente minuciosa.

Una coproducción que abre nuevos caminos

El proyecto nació del encuentro entre García y Han en Singapur y fue creciendo hasta convertirse en una ambiciosa producción internacional.

La productora Paloma Mora destacó durante la presentación las dificultades de poner en marcha una coproducción entre España y Singapur, dos países con modelos de financiación y producción audiovisual muy diferentes.

El equipo también realizó una extensa labor de documentación para reconstruir la época, prestando especial atención al vestuario, los objetos cotidianos y las particularidades culturales de Singapur.

Este esfuerzo ha permitido que La violinista se convierta en una producción singular dentro del panorama de la animación española, tanto por su planteamiento artístico como por su dimensión internacional.

Su participación en la Sección Oficial de la Seminci supone, además, un reconocimiento poco habitual para el medio: es la segunda película de animación que compite por la Espiga de Oro en la historia del festival, después de Persépolis.

La película llega a Valladolid avalada por el Cristal al mejor largometraje del Festival de Annecy 2026, convirtiéndose en la primera producción española en obtener este reconocimiento.


Fuentes