Crítica de ‘Minions & Monsters’: comida rápida animada

Hay películas que aspiran a dejar huella y otras que se conforman con entretener durante hora y media. Minions & Monsters pertenece claramente al segundo grupo. La nueva aventura de los personajes más populares de Illumination es el equivalente cinematográfico de la comida rápida: fácil de consumir, suficientemente satisfactoria mientras dura y tan sencilla de olvidar como de disfrutar.

La película consigue arrancar más risas de las esperadas y mantiene un ritmo lo bastante ágil como para no resultar pesada. Sin embargo, una vez terminada, apenas queda algo a lo que aferrarse.

Cuando los Minions descubren el cine

Lo más interesante de Minions & Monsters es su aproximación al propio mundo del cine. La idea de introducir a estas criaturas amarillas en el universo de los rodajes da lugar a algunos de los momentos más inspirados de la película.

El cine dentro del cine siempre ofrece posibilidades atractivas, especialmente cuando juega con los mecanismos de la ficción y el caos que puede esconderse detrás de las cámaras. En este terreno, los Minions encuentran un escenario especialmente adecuado para sus disparatadas ocurrencias.

Las secuencias relacionadas con los rodajes destacan tanto por su humor como por su espectacularidad. Illumination aprovecha estos escenarios para desplegar escenas de acción dinámicas y visualmente cuidadas, demostrando que todavía existen ideas interesantes que explorar dentro de una franquicia que empieza a acusar el desgaste.

Monstruos con poco que ofrecer

Sin embargo, la otra gran baza de la película, sus monstruos, no resulta tan satisfactoria.

La reinterpretación de Cthulhu, una de las criaturas más emblemáticas del imaginario de H. P. Lovecraft, constituye un buen ejemplo de las posibilidades desaprovechadas. Convertir una entidad asociada al terror cósmico en una criatura adorable, más cercana a un juguete antiestrés que a una amenaza sobrenatural, resulta una ocurrencia divertida.

El contraste funciona, especialmente para quienes conocen al personaje, pero la película no termina de sacarle todo el partido que podría. El resto de las criaturas tampoco consigue destacar especialmente, contribuyendo al espectáculo sin alcanzar la personalidad necesaria para permanecer en la memoria del espectador.

El síndrome de Scrat

Los Minions llevan años demostrando que son personajes extraordinariamente eficaces como secundarios cómicos. Sus intervenciones en las películas de Gru funcionan porque introducen pequeñas dosis de absurdo en historias que cuentan con otros personajes capaces de sostener el peso narrativo.

Sin embargo, al convertirlos en protagonistas absolutos aparece un problema similar al que planteaba Scrat en Ice Age: un personaje que funciona maravillosamente en un gag no tiene por qué resultar igual de eficaz sosteniendo un largometraje completo.

Los Minions siguen siendo graciosos, pero sus aventuras independientes dependen demasiado de una sucesión de situaciones disparatadas. A estas alturas, la franquicia incluso exige aceptar con absoluta naturalidad que el mundo entero conviva con estos peculiares seres amarillos sin mostrar el menor desconcierto. Una convención que refuerza la sensación de encontrarnos ante una fórmula que ya no necesita dar demasiadas explicaciones.

© Universal Pictures / Illumination

Una animación excelente que ya damos por hecha

En el apartado técnico, Minions & Monsters cumple con la solvencia habitual de Illumination. La animación es fluida, los escenarios están cuidados y las secuencias más ambiciosas ofrecen un espectáculo visual perfectamente ejecutado.

Sin embargo, esta calidad técnica plantea una reflexión que va más allá de la propia película: la animación de los grandes estudios ha alcanzado un nivel tan elevado que lo extraordinario se ha convertido en cotidiano.

Hubo un tiempo en el que el realismo del agua, el movimiento del pelo o la complejidad de las texturas bastaban para provocar asombro. Hoy, el espectador ha interiorizado esos avances hasta el punto de reparar antes en una animación deficiente que en una especialmente lograda.

No es un defecto de la película, sino una consecuencia del progreso de la industria. Illumination ofrece un trabajo técnicamente excelente, aunque sin aportar elementos visuales especialmente sorprendentes.

Ver, reír y olvidar

Minions & Monsters cumple su principal cometido: entretiene, provoca algunas risas y no llega a hacerse pesada. Su acercamiento al cine dentro del cine aporta los mejores momentos de una aventura que no aprovecha con la misma eficacia el potencial de sus monstruos.

Los Minions continúan siendo personajes simpáticos, pero cada nueva aventura independiente vuelve a plantear la misma pregunta: ¿necesitan realmente protagonizar sus propias películas?

Al final, Minions & Monsters es exactamente lo que promete: una ración de comida rápida animada. Se disfruta mientras dura, no deja mal sabor de boca y, probablemente, al poco tiempo ya estaremos pensando en otra cosa.

Valoración de animARTE: ★★☆☆☆ (2/5)

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