Con un despliegue técnico sin precedentes como buque insignia de la película, nos llega la historia del capitán Harlock, basada en el manga de Leiji Matsumoto. Como bien se han encargado de repetirnos por activa y por pasiva, en la realización de la película han sido necesarios 5 años, 696 empleados y 806 dispositivos utilizados para renderizar los 1400 planos de la película, convirtiéndose así en el proyecto más caro de Toei Animation, con 30 millones de dólares de  presupuesto. Pero, ¿las cifras y la tecnología lo son todo?

Evidentemente no. Estamos ante una película que luce estupendamente en todos sus aspectos, una iluminación excelente, una animación fluida y realista (en ciertos planos puedes llegar a olvidar que estás viendo un trabajo de animación), y grandes efectos necesarios en una película ambientada en el espacio, pero todo esto no se trata más que de un envoltorio. En los aspectos más importantes de todo film es donde cojea “Capitán Harlock”, la historia y el guión.

La historia que veremos es (sin spoilers) la siguiente: Hace ya bastantes años los humanos han abandonado el planeta tierra buscando otro lugar en el que poder vivir. Al no encontrar ningún planeta semejante a la Tierra algunos intentan regresar, sin embargo, la Coalición de Gaia ha declarado el planeta como una reserva y no dejará que nadie entre en él. Aquí es donde entra en juego el capitán Harlock; el y su flota pirata tratarán por todos los medios de volver de alguna manera a habitar el primer hogar de la humanidad.

Se trata pues de una historia interesante a priori, sin embargo, no está bien resuelta. En algunos momentos de la película se vuelve algo engorrosa (a lo que no ayuda que algunos personajes tengan cierto parecido físico entre sí, fallo por parte de los diseñadores de personajes) quedándonos finalmente con la sensación de que ha habido cosas que no se nos han contado o simplemente de las que no nos hemos enterado.

Ha faltado trabajar más en ciertas partes del guión; un supuesto héroe que cambia hasta cuatro veces de bando sin ninguna razón aparente resulta poco creíble, ciertas relaciones entre los personajes quedan sin explicar, así como otras se nos explican hasta la saciedad y en repetidas ocasiones (será por aquello de que “Un instante que se repite se vuelve eterno”). Quizás parte del problema en el guión sea precisamente el manga en el que está basado, el cual jamás fue terminado por el autor, dejando un final abierto y con personajes sin un desarrollo completo.

Pese a estos pequeños fallos, la película es bastante disfrutable, con un ritmo decente (en ningún momento tuve tentación de consultar el reloj) y que cumple con lo que promete: aventuras espaciales y disparos por doquier. Se agradece además que de vez en cuando ciertos estudios de animación apuesten por un cine más adulto y oscuro, alejado de las propuestas dirigidas al público más infantil que abundan en la cartelera.